“Vocación es la actividad, tarea o quehacer: “sin el cual no podríamos seguir siendo nosotros mismos. Quien es traidor a su vocación propia incurre en falsedad, vive «en falso» y deja de ser «él mismo». No nos arredre el afirmar que ese hombre «muere»”. (E.E., p. 550).

La labor del orientador vocacional no se limita a la aplicación de pruebas psicométricas, ni se lleva a cabo únicamente en el lugar de la entrevista de orientación o retroalimentación de resultados psicométricos. La aportación del orientador en la toma de decisiones para elegir una profesión abarca un ámbito mucho más amplio y es importante que todo profesional de la educación a quien es asignada esta tarea esté consciente de ello, sobre todo para aportar elementos que enriquezcan y apoyen de la mejor manera a los futuros profesionistas.

Es dentro del aula y en el trabajo diario donde los tutores y maestros pueden apoyar a sus alumnos a conocerse mejor  e identificar, cuáles son sus preferencias, actividades y materias favoritas. Al ir presentando los contenidos académicos y las actividades ligadas a ellos, los profesores/orientadores pueden ir acompañando a los jóvenes a descubrir los contenidos que despiertan su interés, que encienden en ellos la chispa de la curiosidad y el deseo de saber más sobre ese tema o actividad en particular, así como aceptar y reconocer las diferencias individuales en las habilidades y el nivel de motivación interna que cada tema y actividad propician en los alumnos.

Es precisamente el acompañarlos en este proceso lo que les permitirá descubrir sus posibles vocaciones, entendiendo vocación como “el quehacer que hace al hombre coincidir consigo mismo”. (Francisco Roger. Historia y teoría del esperar humano, Editorial Revista de Occidente)

El profesor/orientador puede apoyar en este proceso tomando en cuenta los siguientes aspectos:

  • Reconocer y respetar la individualidad y las diferencias en sus alumnos en cuanto a preferencias, habilidades y estilos de aprendizaje.
  • Acompañar al alumno en el proceso de reconocer estas diferencias.
  • Ser un canal de información para los alumnos y ofrecerles una variedad de puntos de vista sobre las opciones existentes.
  • Mostrar a los alumnos, a través de ejemplos prácticos, cómo los contenidos académicos impartidos en la escuela se traducen en el ejercicio de distintas profesiones en el entorno laboral.
  • Presentar actividades específicas dentro del aula en las que puedan poner en práctica sus habilidades y gusto por materias y temas de su interés.
  • Propiciar el diálogo dentro del aula no sólo entre alumnos y profesores/orientadores respecto a sus gustos, habilidades y posibles áreas de interés, sino también a través de discusiones grupales donde puedan compartir con sus pares sus inquietudes y deseos para el futuro, así como talleres e incluso actividades compartidas de investigación.
  • Incluir a los padres de familia en este proceso, trayendo dentro del aula sus comentarios y aportaciones sobre las actividades profesionales que desempeñan, para compartirlas con los compañeros de clase de sus hijos.

Es así que el profesor/orientador puede llegar a ser un elemento decisivo en el descubrimiento del camino a seguir para identificar y concretar su vocación.

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