“Para comprender la complejidad de los desafíos que, como facilitadores de la educación tenemos por delante, es necesario hacer un recuento en retrospectiva, mirar con ojos críticos el pasado para planear el futuro en el presente”. ¿Porqué seguimos utilizando los mismos modelos educativos? ¿Tus alumnos están teniendo aprendizajes significativos? ¿Estamos actualizados en modelos de desarrollo y metodologías innovadoras de educación?

Los profesores y docentes del siglo XXI, seguimos abordando la transmisión del conocimiento desde los modelos pedagógicos que, si bien han sufrido una serie de reformas desde el gobierno de Echeverría hasta el de Peña Nieto, se han venido sumando concepciones respecto a cómo enseñar, a quiénes enseñar, qué niveles de enseñanza deben ser obligatorios, cuáles son las habilidades que los alumnos deben adquirir, la evaluación y, actualización docente, entre otros. No se ha realizado en la práctica, un cambio sustancial en la pedagogía utilizada dentro de las aulas, misma que sigue siendo regida por la transmisión de conocimiento.

En un mundo donde las nuevas generaciones acceden al conocimiento a través de cualquier dispositivo electrónico y/o aplicativo en internet ¿cuál es nuestro papel como docente? Mirar tutoriales, leer infografías, documentar en redes sociales, realizar actividades lúdicas y digitales que favorecen el desarrollo de habilidades son sólo algunos ejemplos de todo lo que tiene el mundo digital y que, además, los alumnos tienen acceso a ellas con el poder de un clic.

Ya no alcanza con enseñar álgebra, ciencias e historia, el mundo necesita profesionistas capaces de desempeñarse con agilidad en tareas nuevas, incluso algunas que aún ni siquiera existen. Ya no es tan importante lo que sepas, sino aquello que logres poner en práctica y, la rapidez con que puedas aprender nuevas habilidades. El pensamiento crítico, la colaboración y el uso de la tecnología serán las competencias más valoradas en el mercado laboral.

No será posible desarrollar pensadores críticos si les repetimos a diario: “siéntate, escucha, memoriza, aplica, recuerda”. Es necesario ir al siguiente nivel: “analiza, evalúa, crea”.

Los docentes nos convertirnos en facilitadores, guías y orientadores en el proceso de aprendizaje. Necesitaremos planear, diseñar e implementar experiencias “cuasi reales” que permitan a los alumnos vincular el aprendizaje con el mundo y, sus necesidades. Abrir espacios donde la suma de experiencias entre los miembros de un grupo logre consolidar proyectos de impacto social y, al mismo tiempo desarrollar competencias de trabajo en equipo.

Formar mentes competitivas consigo mismas, generar una cultura de superarse a sí mismos no al resto. Motivar el aprendizaje sostenible a través del tiempo y, utilizar la tecnología como herramienta facilitadora para la creación de estrategias de mejora para un mundo en que las máquinas y los humanos nos unamos para satisfacer las necesidades del entorno.

Entonces, ¿qué tipo de profesor quieres ser?

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