La educación es el arma más poderosa que puedes usar
para cambiar el mundo.

Nelson Mandela.

La enseñanza es uno de los pilares de la sociedad y como los profesores son los soportes de ese pilar, es imprescindible proveerlos de energía para que lleven a cabo sus actividades con entusiasmo y motivación.

Pero… ¿cómo motivamos a un maestro? Primero, debemos ver más allá del factor económico (que no negaremos, también es importante); después, debemos proveerles una formación pedagógica y académica constante, sin olvidar las áreas socioemocionales que ellos deberán transmitir, a su vez, a sus alumnos. Así, mantenerlos actualizados, conscientes y apasionados por la importancia de su labor y el crecimiento que pueden lograr con su trabajo debe ser la prioridad de todo centro educativo.

Si convencemos a los profesores de que su crecimiento profesional y personal es valiosísimo en todos los ámbitos, entenderán que sus estudiantes percibirán sus motivaciones e imitarán ese gusto de aprendizaje a lo largo de su vida. Por el contrario, si los maestros se sienten desalentados, los estudiantes también percibirán y replicarán esa negatividad. Por lo anterior, es conveniente para todos, institución educativa y núcleo familiar, que el aula sea un lugar que aporte cualidades positivas para el sano crecimiento intelectual, académico y psicosocial.

Toda organización, incluyendo las educativas, tiene la posibilidad de monitorear a sus colaboradores y verificar que todo marche de la mejor manera. Para obtener el rendimiento óptimo de los profesores es importante abrir canales de comunicación y confianza, conocer sus expectativas e insatisfacciones, mantener un ambiente de cordialidad entre los maestros, reconocer sus logros, imitar las buenas prácticas de otros modelos educativos y plantear un método integral.

Para lograrlo, puedes integrar estas acciones:

  1. Informar a todos los colaboradores sus funciones y responsabilidades, tanto dentro del aula como fuera de ella.
  2. Mantener una comunicación efectiva. Ésta evitará malentendidos, al mismo tiempo que promueve la buena convivencia.
  3. Llevar a cabo sesiones donde los colaboradores de todas las jerarquías intercambien ideas y concepciones sobre la organización fomentará ambientes creativos y la organización conocerá, de primera mano, las actividades que estén creando resistencia o fricciones.
  4. Es vital que los profesores, de manera individual, se sientan retados dentro de su labor docente y quehaceres cotidianos, además de ofrecer estímulos reales.
  5. Identificar el nivel de compromiso que tus profesores tienen con la institución, el clima que se vive dentro de ella, así como la detección de necesidades de capacitación para a partir de ello establecer planes de acción será importante para fortalecerles y que se sientan motivados.

¡Creer en los profesores es también creer en sus capacidades personales y en su potencial para impactar a sus alumnos!

 

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