El pasado mes de octubre la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) realizaron un estudio llamado “Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe”, el cual tuvo por objetivo identificar el desempeño de los mercados laborales en el primer semestre de 2017.

En este estudio es importante destacar la información desarrollada sobre dos puntos significativos y de interés para nosotros como orientadores y padres:

  1. El deterioro de los mercados laborales suele afectar más a los jóvenes.
  2. La transición entre el sistema educativo y el mercado laboral.

“En el grupo de países con información disponible de la primera mitad del año, la tasa de desempleo urbano se elevó de un 93% a un 10.2% entre el primer semestre de 2016 y el mismo período de 2017. Esto se debió al efecto combinado de una leve reducción de la tasa de ocupación y un aumento de la tasa de participación”, describen.

De acuerdo con las investigaciones realizadas por CEPAL, en el primer semestre de 2017, la creación de empleo por cuenta propia fue más dinámica que la creación de empleo asalariado en seis de los ocho países (Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Nicaragua Uruguay, México y Perú). También se constata un estancamiento en la creación de empleo en varios países de América del Sur (Argentina, Chile, Perú, Uruguay), mientras que en Centroamérica y México esta variable mostró mayor dinamismo. Finalmente, los salarios reales del empleo formal aumentaron en seis países (Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Nicaragua y Uruguay), mientras que disminuyeron en dos (México y Perú).

También el estudio afirma que los jóvenes son los más afectos por el deterioro de los mercados laborales, sin embargo, los datos recopilados demostraron que la duración de la transición de la escuela a empleos estables es menor en el caso de los jóvenes con experiencia laboral previa, ya que suelen ser más atractivos en el mercado laboral.

En el análisis del perfil de los jóvenes que estudian y trabajan se muestra que entre los 15 a 19 años, trabajan para aportar a la economía de su hogar, colaborando como trabajadores no remunerables o contribuyendo con ingresos monetarios a la subsistencia del hogar mientras realizan sus estudios secundarios. En cambio, los jóvenes que se encuentran en edades entre 20 y 24 años y de 25 a 29 años, predominan los ya insertados plenamente en el mercado de trabajo, quienes realizan estudios a nivel postsecundario como insumo clave para una trayectoria laboral ascendente.

Es importante que tanto orientadores, padres y empresas trabajemos juntos para disminuir la tasa de desempleo para nuestros jóvenes, abriendo posibilidades para que adquieran experiencia durante la carrera, a través de las prácticas profesionales. Ello les permitirá desarrollar aquellas habilidades y competencias que por lo común no se adquieren a través de la educación formal y que son tan valoradas por los empleadores.

“Las principales lecciones aprendidas de esta investigación apuntan a contextos con instituciones empoderadas, un diseño de los programas adecuado a la población que se pretende beneficiar y la necesidad de una gestión de los mismo con compromiso de largo plazo y participación de los diversos actores involucrados”. Y tu ¿cómo apoyas a los jóvenes de nuestro país?

Fuente: Informe Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe

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