Cuando se trata de tomar decisiones, la elección de carrera se convierte en una de las más importantes y aterradoras, pues en esta etapa nos damos cuenta que esta elección demanda alinear emociones con inteligencia, así como la ejecución de ciertas habilidades y un poco de predicción de futuro.

No es un secreto que actualmente en nuestro país, únicamente “el 25% de los estudiantes que egresan de preparatoria continúan con una carrera universitaria”, de ellos, más del 40% en sus primeros tres meses de estudio exponen que “escogieron mal la carrera”; mientras que el 10% aproximadamente desertan al final del primer año.

Según los expertos, las causas están directamente ligadas con los procesos de elección de carrera. En este sentido, es de suma importancia desarrollar la inteligencia a nivel emocional para la correcta toma de decisiones.

¿Qué es y para qué sirve la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional implica reconocer, comprender y manejar nuestras emociones y ser empáticos con las demás personas; es decir, nuestra capacidad para ser conscientes de los diferentes comportamientos que nos rodean en cada situación, así como el impacto que podemos ejercer en los demás.

La inteligencia emocional considera:

  • Autoconcepto: respetarse y aceptarse, comprendiendo las fortalezas y áreas de oportunidad con las que contamos.
  • Autoconciencia: reconocer y comprender mis emociones.
  • Autorrealización: disposición para ir un paso adelante, ir tras mis objetivos y tomar acción.
  • Asertividad, autonomía, empatía, resolución de problemas, control de impulsos, flexibilidad: buscar distintas soluciones a una situación.
  • Tolerancia y optimismo.

Pero entonces, ¿qué papel juega la inteligencia emocional en la elección de la carrera?

La elección de carrera puede generar muchas dudas, miedo y en algunas ocasiones estrés. Añadiendo que en esta etapa las emociones son un revuelo, la inseguridad se apodera y es aún más difícil tomar decisiones de forma segura, pues muchas ocasiones se elige sin pensar o por presión familiar; estos factores aumentan en gran medida la posibilidad de que en un futuro los jóvenes deserten o se lamenten por no haber elegido de manera consciente.

Por consiguiente, es importante desarrollemos nuestra inteligencia emocional para que, al tomar la decisión y ya estar cursando una carrera, sin importar cual sea, contemos con la automotivación que se necesita para continuar a pesar de las dificultades. Asimismo, para tener la confianza y disposición, y una sensación de competencia para ser los mejores en lo que hacemos. Además, contar con autocontrol para modular y dominar las propias acciones, capacidad de relacionarse y comprometerse con los demás, así como la capacidad de comunicación y compromiso con sus semejantes y la cooperatividad al realizar una actividad grupal, estas son solo algunas piezas fundamentales para lograr tener una aventura favorecedora en una de las decisiones más importantes de nuestra vida.

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  1. Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)

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