La implementación de innovación educativa requiere considerar la complejidad y amplitud del campo de estudios de la educación, lo que involucra un conjunto de conceptos, métodos y procedimientos que deben ser modificados, para adaptarse a los fenómenos y problemas que se quieren abordar. Sin embargo, para alcanzar una verdadera innovación en este campo es necesario visualizar de manera integral la problemática a la que responden, el papel de los distintos actores del proceso, así como el impacto social y económico.

La innovación educativa puede ser conceptualizada simplemente como un proceso instrumental, con la introducción de nuevas herramientas educativas (Foray & Raffo, 2012); como un proceso planeado y deliberado, que implica un cambio en las ideas y estrategias (Cañal de León, 2002); o como un proceso multidimensional e interactivo, desde un marco conceptual analítico (Cai, 2017).

De acuerdo con esta última perspectiva, para promover la innovación educativa de manera efectiva, es necesario resaltar la riqueza del proceso, analizándola como un todo interactivo. Desde este enfoque, es importante identificar los siguientes elementos:

  1. El problema que busca resolver o atender la actividad innovadora, así como los actores involucrados.
  2. El objetivo de la innovación y los pasos a seguir para implementarla.
  3. Curva de aprendizaje del proceso.
  4. Etapas de implementación.
  5. Factores que pudieran afectar la adopción de la innovación.

Tomar en cuenta estos elementos permitirá a las instituciones, alcanzar una verdadera innovación, más allá de simples etiquetas o innovaciones aparentes o pasajeras.

Algunos de los beneficios que puede aportar son:

  • Implementar nuevas modalidades de aprendizaje (aula invertida, gamificación, aprendizaje basado en proyectos).
  • Usar nuevas tecnologías (internet, aprendizaje móvil, realidad virtual, redes sociales).
  • Motivar para el aprendizaje.
  • Mejorar la atención a las necesidades particulares de los estudiantes.
  • Fomentar la participación de alumnado y docentes.
  • Tener mayor interconectividad y comunicación, a nivel local, nacional e internacional.
  • Mejorar la planificación, seguimiento y evaluación de los resultados.
  • Promover actitudes positivas hacia el cambio y sus implicaciones.
  • Contar con un enfoque en la valoración, sistematización y difusión de soluciones novedosas para la solución de problemas educativos concretos.
  • Fomentar la mejora y actualización de planes de estudio, con la finalidad de que sean más flexibles, creativos y participativos.
  • Lograr un proceso educativo centrado en el alumno.
  • Tener mejoras estructurales en la organización formal y medio físico en el que se desarrolla la enseñanza.
  • Alcanzar estándares internacionales, que permitan una mayor competitividad.
  • Brindar capacitación y actualización continua al personal docente, a través de la sensibilización y apertura a nuevos enfoques y perspectivas.
  • Implementar la innovación como parte de la cultura educativa.

Las innovaciones educativas deben ser vistas como un proceso continuo y su importancia radica en que son “… compañeras inseparables del proceso educativo, sin ellas sería difícil responder al desarrollo del conocimiento sobre el aprendizaje, la enseñanza, el desarrollo humano, los contenidos curriculares, y sobre todo las cambiantes condiciones de las sociedades en las que vivimos”. (Barocio Quijano, 2006). El papel de las nuevas tecnologías y su correcta implementación es una tarea fundamental que deben asumir con seriedad y responsabilidad todos los participantes del proceso educativo.

Referencias

Sánchez Mendiola, M. & Escamilla de los Santos, J. (2018). Perspectivas de la Innovación Educativa en Universidades de México. Experiencias y Reflexiones de la RIE 360. México, CDMX. Imagia Comunicación.  ISBN:978-607-8389-23-0

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