Las evaluaciones de autoconocimiento son una herramienta fundamental para los procesos de formación y desarrollo de niños, adolescentes y adultos. Como su nombre lo indica, son utilizadas para tener una “fotografía” de la manera de ser, sentir, pensar y/o actuar de una persona, desde su propia perspectiva, reflejando el nivel de conocimiento que tienen sobre sí mismos.

Dichas evaluaciones pueden ser utilizadas para orientación vocacional, ya que aportan información de valor para la toma de decisiones, puesto que uno de los factores que más influyen en la elección de carrera es el autoconocimiento. La falta de éste puede derivar en una toma de decisiones superficial, basada más en elementos del exterior, que del interior.  

Más del 30% de los estudiantes dejan su carrera profesional durante el primer año, debido a una toma de decisiones errónea.

Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, (OCDE).

La falta de una perspectiva orientadora basada en las individualidades de cada adolescente y de su propio desarrollo, así como una concepción remedial y urgente del proceso de orientación vocacional, son sólo algunos de los factores que derivan una elección profesional basada en superficialidades del contexto, más que una real autorevisión de las propias capacidades, pasiones y motivadores.

Es decir que, cada adolescente necesita primero conocerse, para después ubicarse en su contexto. Tener conciencia sobre quién es, cuáles son sus fortalezas y cuáles son sus áreas de mejora, esto elevará su autoestima y autoaceptación. Esto le proveerá una sensación de “bienestar emocional” que le permitirá tomar decisiones con claridad, madurez y control. Mientras mayor es el nivel de conocimiento sobre las propias capacidades, intereses, preferencias y rasgos de personalidad, mayores son también las posibilidades de ajustarlos y encaminarlos hacia el alcance de sus metas.

Cuando un adolescente no posee un buen nivel de conocimiento sobre sí mismo, existe mayor probabilidad de que tome decisiones influenciadas por el colectivo o la sociedad en que se desenvuelve con el fin de satisfacer las expectativas de otros, más que las propias. Pero ¿cómo satisfacerlas si no las conoce?, ¿notas la importancia de proveer a tus alumnos herramientas que les faciliten el autoconocimiento?

Existen plataformas como Armstrong® y Oriéntate®, que son herramientas para el autoconocimiento, a través de llevar a la práctica ejercicios reales de reflexión donde cada alumno debe autoevaluar sus preferencias, intereses, habilidades, valores y características de personalidad que lo conforman como individuo.

Incorporar herramientas como estas dentro del proceso de orientación vocacional de los jóvenes es una práctica que como profesionales educativos no debemos obviar. Debemos recordar que nuestra labor se centra en sensibilizarlos sobre la importancia de realizarlas y responderlas con sinceridad, compromiso, concentración y apego a su realidad, de tal modo que se pueda obtener a través de ellas una “fotografía” real de sí mismos que ayude a trazar un plan de acción para alcanzar las metas que se propongan e incluso para entender cuáles han sido los obstáculos qué les han impedido alcanzar otras en el pasado.

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